



La facilidad con la que se exfolia esta pizarra y su acabado plano, permite fabricar baldosas y plaquetas totalmente cuadradas, calibradas y biseladas, al estilo de cualquier cerámica.
Se produce mediante el corte, en forma de ladrillos, de las caras exteriores de los grandes bloques, que han sido afectados por la filtración de arcillas, dando lugar a una gama de colores de especial belleza, que van del rojo al amarillo.
No existe un material de construcción con el prestigio de la teja de pizarra natural, imprescindible en climas severos de nieve, granizo y grandes vientos.
Los monolitos se utilizan para la decoración de jardines y plazas y se suministran ya cortados en su base y listos para colocar. Cada pieza es única e inigualable, distinta a las demás.
Las pizarras naturales son una de las materias primas preferidas del diseñador, arquitecto y artista. Una imagen de la calidad y del estilo universales.
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